sábado, 31 de diciembre de 2011
judería en Plasencia, España y su Historia
http://www.redjuderias.org/rasgo/es/destinos/plasencia/juderia.html
El rey Enrique III, quiso que desaparecieran los bienes de los judíos y las tres sinagogas, concediéndoselas a su Justicia Mayor, Don Diego López de Zúñiga y a su Mayordomo, Don Juan Hurtado de Mendoza el 9 de Enero de 1396. Estas concesiones no llegaron a efectuarse porque el Cabildo Secular se incautó de las mismas y se las entregó al Cabildo Catedralicio, que dispuso que Santa Cruz y Santa María la Blanca quedaran afectas a la Catedral de Sevilla como capillas y que la que en el futuro sería la iglesia de San Bartolomé continuara como sinagoga
El primitivo templo de San Bartolomé, debió estar, donde hoy se encuentra el Convento de las Salesas y al que los antiguos llamaban San Bartolomé El Viejo, conociéndose su existencia contemporánea a la de los judíos en su sinagoga y cuyos hechos aparecen reflejados en una concordia de fecha 15 de Septiembre de 1410, entre el Cabildo de la Catedral de Sevilla y los Beneficiados de la Iglesia de San Bartolomé y cuyo original se encuentra en los Archivos Catedralicios.
Aproximadamente en el año 1470, tras la expulsión de los judíos, la antigua Parroquia de San Bartolomé El Viejo, se traslada a lo que era la sinagoga de la Judería, próxima a la muralla de Sevilla y situada entre la llamada Puerta de la Carne y la Puerta Carmona, ejecutándose una serie de obras de adaptación y agrandamiento, según consta en los documentos de la época, denominándose San Bartolomé El Nuevo, quedando totalmente adaptada al Culto en el año de 1490.
En 1779 fue derribado. El nuevo templo se terminó en 1786, según planos de José Echamorro.
La ciudad de Plasencia se encuentra situada al Norte de la provincia de Cáceres, dentro de la Ruta de Plata y a orillas del río Jerte. Fue fundada por el rey castellano Alfonso VIII en el 1180 bajo el lema latino "Ut placeat Deo et hominibus", ("Para que agrade a Dios y a los hombres").
Sus poderosas fortificaciones contaban con doble muralla, 78 torres defensivas, de las que se conservan 22, y un Alcázar, derruido en 1941. En el año 1492 Plasencia fue concedida al Señorío de Zúñiga, de aquí que se levantaran tumultos y discordias durante años hasta que el rey Fernando el Católico jura a las puertas de la Catedral que defenderá la libertad y los fueros placentinos.
La ciudad también fue un lugar de estudio y de cultura que llegó a albergar hasta tres universidades, dos regidas por los Dominicos y la otra por los Jesuitas. Alrededor de la Plaza Mayor de Plasencia se extiende el Casco Histórico de la Ciudad, cuajado de Palacios, Casas Señoriales y otros monumentos de interés histórico construidos en su mayoría en época medieval.
La presencia de los judíos en Plasencia se constata ya en el fuero de 1189 otorgado por Alfonso VIII. En el siglo XV la aljama podía rondar las 200 familias, con una gran sinagoga en el barrio judío llamado La Mota. En los siglos XIII y XIV los judíos residen en la Mota pero también en otros lugares de la ciudad como la Plaza Mayor, calle Don Marcos (hoy Santa Isabel), Rúa Zapatería y Trujillo.
Los conflictos antijudíos que asolan a las aljamas de Castilla salpican también a la comunidad judía de Plasencia. En 1412 el concejo establece en la Mota una judería cerrada y apartada del trato de los cristianos, para lo que se levanta una cerca desde la Puerta de Coria hasta las casas grandes de Tel Díaz -en cuyo lugar construyen los Zúñiga su palacio- con un postigo de acceso a la judería. En su interior residen las familias Abençur, Aloya, Abenhabibe, Abonamín, Castaño, Daça, Haranón y Pardo, entre otras.
Hacia 1420 los judíos abandonan el apartamiento cerrado de la Mota estableciéndose en los cantones de la Plaza Mayor y la Rúa Zapatería en casas que alquilan al cabildo mayor, compartiendo el espacio urbano con miembros de la nobleza y de la administración civil.
La sinagoga de la judería plasentina fue confiscada en 1477 por los condes de Plasencia para ampliar las dependencias de su palacio (hoy Palacio de Mirabel) y del convento de San Vicente Ferrer (hoy Parador Nacional de Turismo). En la construcción del convento se utilizarán lápidas de cantería procedentes del cementerio judío del Berrocal.
La confiscación de la sinagoga y el apartamiento judío decretado en la ley de cortes de 1480 determinan la construcción de una segunda sinagoga y judería en la calle Trujillo. La nueva sinagoga se edificaría en la actual Plaza de Ansano y estará en funcionamiento hasta la expulsión definitiva en 1492, momento en que pasó a ser Iglesia de Santa Isabel, la cual a su vez fue quemada en la guerra de los Comuneros, en 1521. El solar está ocupado actualmente por el Palacio de los Carvajal.
De las cuatro aljamas que habitan en la diócesis a fines del siglo XIII, establecidas en Plasencia, Béjar, Medellín y Trujillo, la placentina es la más poderosa económicamente sin alcanzar el desarrollo demográfico de las grandes aljamas urbanas de Castilla. La aljama de Plasencia goza de autonomía jurídica para celebrar sus pleitos civiles y criminales entre judíos en el bet-din o tribunal judío, administrando justicia según las leyes de la Torá. En cambio, los juicios mixtos se resuelven en un tribunal de arbitraje formado por un juez judío y otro cristiano que se reúnen en el atrio de la iglesia de San Nicolás.
Pero la situación jurídica de los judíos experimenta notables cambios a fines del siglo XIII. En esta época de crisis se proyectan las súplicas de las ciudades de Castilla y de los procuradores de Plasencia a los reyes para alejar a los judíos de los cargos públicos, cuyas peticiones derivan de intereses sociales, económicos y políticos antes que religiosos.
La estructura socioeconómica de la aljama de Plasencia está sustentada por las actividades laborales de los judíos: albardero, carnicero, cirujano, herrero, jubetero, médico, platero, sastre, trapero, tundidor, zapatero y arrendador de impuestos fiscales, entre otros.
Los judíos de la aljama de Plasencia predominan sobre los cristianos en las subastas de las pujas de las rentas de las alcabalas y tercias de la familia Zúñiga entre los años de 1454 y 1488, pero esto no significa que controlen el sistema fiscal. Hay un colectivo judío que alterna sus labores profesionales con el ejercicio del arrendamiento de las rentas fiscales como complemento económico familiar, en cuyo papel intervienen rabinos, traperos, tundidores, jubeteros y sastres.
Los judíos arriendan al cabildo mayor de Plasencia viñedos en la dehesa "El Caballo", en el vado de San Juan, en el Cabezo y cerca del "charco del río donde turgen el lino". Pero también hay propietarios de terrenos, como don Abraham el mozo, Isaque Molho y don Yuçé Castaño.
En recientes excavaciones por la zona se han encontrado restos de lámparas de la fiesta de Hanukkah y un "yad" (indicador de lectura sinagogal).
En la Plaza de San Nicolás, enfrente de la iglesia parroquial, está la cofradía de los judíos que limitaba con una casa del cabildo mayor, derruida para hacer una fuente, y con la cerca de la Mota enfrente de la casa de la cocina del conde Zúñiga.
En el atrio de la iglesia de San Nicolás se celebraban los pleitos mixtos entre cristianos y judíos.
Las mujeres hebreas entraban a la judería por la calle Trujillo y los hombres por la Plaza de Santa Isabel cuyo espacio está actualmente ocupado por edificaciones.
En un bloque de casas de la calle Trujillo, desde las traseras del palacio de los Carvajal hasta la Imprenta Heras vivían desde 1482 a 1492, por este orden, rabí Mosé Caçes, Yuçé de Medellín, Yuçé Haruso el mozo, Abrahám Cohén, Yudá Caçes, Isay de Oropesa, Isay Pachen, Abrahám Lozano, Jacob Lozano, Leví Alegre, Yudá Alegre y Pedro Gutiérrez, que vivía en la casa de la Imprenta Heras.
Finalmente, en 1490 estallan los conflictos entre cristianos y judíos, latentes en la ciudad desde comienzos del siglo XIII. Regidores, caballeros, escuderos y hombres buenos de Plasencia pretenden desplazarles de la judería de la calle Trujillo, alegando que el apartamiento no respeta la ley de Toledo de 1480.
Asimismo la ciudad quiere apoderarse de la sinagoga y las casas de la judería temiendo los judíos por la seguridad de sus vidas. Y el licenciado Segura comete vejaciones contra los judíos que ataja la corona tomándoles bajo su protección hasta la fecha de su expulsión.
En 1492, fecha de la expulsión de los hebreros de los reinos cristianos de la Península, la organización de la aljama está integrada por los jueces o dayyanes que juzgan las demandas según la Torá, el escribano rabí Abrahán, los veedores don Yuçá Caçes, su hijo rabí Mosé Caçes, don Isay Pachen y Abrahán Aruso, un tesorero, un samas, un rabino dedicado a la enseñanza de la Torá, etc.
Decretado el Edicto de expulsión, los judíos placentinos malvenden sus propiedades a terceras personas exiliándose en Portugal. Algunos regresan a la ciudad convertidos al cristianismo entre los años de 1493 y 1494 como Simuel Alegre, Mosé Cohén, Don Mayr, etc., tomando los apellidos Chamizo, González, Gutiérrez, López, de Paz, Pérez, Plasencia, Tapia, Vargas, etc. Algunos de éstos conversos judaizarán en secreto como el médico Tomás de Paz.
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